Una mente perfectamente equivocada: mi conferencia TEDx ya está en línea

Hay momentos profesionales que no representan solamente un logro personal. También permiten presentar públicamente una idea en la que se ha trabajado durante años y abrirla a una conversación mucho más amplia.

Hoy quiero compartir uno de esos momentos: mi conferencia TEDx, “Una mente perfectamente equivocada”, fue aprobada y ya se encuentra disponible en el canal oficial de TEDx Talks en YouTube.

Tuve el honor de ser invitado por la Universidad Anáhuac Veracruz, Campus Xalapa, para participar como conferencista en TEDxAnahuac U Veracruz.

La experiencia de subir a ese escenario fue profundamente significativa. Pero verla ahora publicada en una plataforma internacional como TEDx le da una dimensión distinta.

El canal TEDx Talks reúne a más de 44 millones de suscriptores y se ha convertido en uno de los espacios de difusión de ideas más reconocidos en el mundo. Que mi conferencia forme parte de esta plataforma representa para mí un enorme honor, una gran exposición y también una responsabilidad.

Una pregunta que puede cambiar nuestra comprensión de la mente

En la conferencia presento una idea que ha orientado buena parte de mi trabajo durante los últimos años:

La mente puede funcionar con perfecta coherencia alrededor de una premisa equivocada.

Estamos acostumbrados a pensar que, cuando una persona sufre emocionalmente, algo dentro de ella se encuentra herido, roto o dañado. Por eso hablamos de heridas emocionales, procesos de sanación, cicatrices psicológicas y traumas que necesitan tiempo para repararse.

Estas expresiones tienen sentido porque el sufrimiento emocional puede ser intenso, incapacitante y completamente real.

El problema comienza cuando dejamos de reconocer que estamos utilizando una metáfora y comenzamos a tratarla como una descripción literal del funcionamiento de la mente.

El cerebro es un órgano y puede lesionarse o enfermarse. Pero la mente no es un tejido, no tiene masa y no ocupa una ubicación anatómica concreta. Por lo tanto, quizá necesitamos una manera distinta de comprenderla.

La pregunta que planteo en la conferencia es:

¿Qué tipo de cosa creemos que es la mente?

Mi propuesta es entenderla como un sistema.

Un sistema que interpreta, calcula, evalúa y produce resultados a partir de determinadas reglas y configuraciones.

Desde esta perspectiva, una persona puede querer cambiar sinceramente y, aun así, continuar produciendo el mismo resultado. No necesariamente porque esté rota, sino porque sigue operando desde las mismas premisas.

Una mente coherente también puede estar equivocada

Para explicar esta idea recurro en la conferencia a un episodio de la historia de la astronomía.

Durante siglos, la humanidad creyó que el Sol giraba alrededor de la Tierra. La experiencia cotidiana parecía confirmarlo: el Sol aparecía por un extremo del horizonte, atravesaba el cielo y desaparecía por el otro.

A partir de esa premisa se construyeron modelos complejos, matemáticamente consistentes y desarrollados por algunas de las mentes más brillantes de su época.

El problema no era la inteligencia de quienes realizaban los cálculos. Tampoco era necesariamente la calidad de sus razonamientos.

El problema estaba en el punto de partida.

Si la premisa inicial era incorrecta, incluso un razonamiento impecable podía conducir a una descripción equivocada de la realidad.

Algo semejante puede ocurrir dentro de la mente humana.

Podemos interpretar el mundo desde una configuración internamente coherente y, al mismo tiempo, profundamente incompatible con la realidad.

La mente insiste entonces en una dirección que produce miedo, culpa, resentimiento, tristeza, frustración o sufrimiento recurrente.

Desde este planteamiento, parte del malestar emocional puede comprenderse como una forma de fricción entre la configuración desde la cual interpretamos el mundo y el funcionamiento real de ese mundo.

La realidad aporta evidencias, pero la configuración intenta preservar su coherencia. Cuanto mayor es la distancia entre ambas, mayor puede ser el sufrimiento.

Esta idea no surgió solamente de los libros

En la conferencia también comparto una parte importante de mi historia.

Hace más de dos décadas yo no era psicólogo ni escribía sobre la mente. Mi profesión era la arquitectura. Sin embargo, atravesaba una situación emocional que me llevó a buscar ayuda profesional durante años.

Las consultas se convirtieron en semanas, las semanas en meses y los meses en una década.

Una noche, mientras me encontraba dentro de mi automóvil, un hombre se acercó, sacó un arma y me amenazó de muerte.

Mi respuesta ante aquella situación fue completamente inesperada: en lugar de sentir miedo, sentí alivio.

Aquel episodio me obligó a formular una pregunta que posteriormente transformaría mi trayectoria profesional:

¿Qué ocurrió dentro de mi mente para que una amenaza de muerte fuera interpretada como una solución?

La explicación convencional era pensar que algo dentro de mí estaba herido o dañado.

Sin embargo, comencé a considerar otra posibilidad: quizá mi mente estaba produciendo un resultado perfectamente consistente con una configuración que nunca había sido identificada.

Ese cuestionamiento me llevó a estudiar la mente desde perspectivas diferentes, integrando mi formación en arquitectura, informática y psicología.

Con el tiempo desarrollé un planteamiento propio para analizar las estructuras que organizan el razonamiento emocional.

Ese trabajo dio origen a Códica, el modelo que actualmente desarrollo, aplico en consulta y enseño a psicólogos, terapeutas y consultores interesados en una forma diferente de comprender e intervenir los problemas emocionales.

Cambiar el punto de partida

Una de las consecuencias más importantes de esta perspectiva es que modifica nuestra comprensión del cambio.

Cuando pensamos que la mente está herida, imaginamos que necesita atravesar un proceso de recuperación semejante al de un tejido: cuidados, contención, tiempo y cicatrización.

Cuidar, escuchar, acompañar y contener pueden ser profundamente valiosos. Ayudan a la persona a atravesar momentos difíciles y a no enfrentar sola su experiencia.

Pero eso no significa necesariamente que modifiquen el mecanismo que continúa produciendo el problema.

Cuando entendemos la mente como un sistema, la pregunta cambia.

Ya no buscamos solamente aliviar el resultado. Buscamos identificar la configuración que lo hace posible.

Esto también puede explicar por qué algunas experiencias transforman a una persona en un instante.

No todo cambio necesita ser lento. Cuando cambia una premisa fundamental, puede modificarse de inmediato la manera de interpretar una situación y, con ella, la respuesta emocional que esa situación produce.

Un planteamiento que hoy también enseño a otros profesionales

Esta conferencia representa una parte importante de un trabajo que no se limita a mi práctica individual como psicólogo.

Durante los últimos años he organizado este planteamiento como un modelo teórico y metodológico que también utilizo para formar a otros psicólogos, terapeutas y consultores.

Mi intención no es enseñar una colección de técnicas aisladas, sino una manera diferente de observar la mente, diagnosticar los mecanismos que producen determinados resultados e intervenir con mayor precisión.

Porque cuando cambia la explicación que tenemos sobre un problema, también cambia aquello que buscamos y la manera en que intentamos resolverlo.

Una conversación que apenas comienza

No considero que esta conferencia sea el punto final de una idea. La considero la oportunidad de llevarla a una conversación pública mucho más amplia.

Durante años he trabajado en el desarrollo de este planteamiento, en su aplicación con personas y en la formación de otros profesionales.

Verlo ahora expuesto en un escenario TEDx y publicado en una plataforma internacional representa un momento muy importante dentro de esa trayectoria.

También representa una invitación a cuestionar aquello que hemos dado por sentado.

Quizá algunos problemas emocionales no persisten porque la persona esté demasiado herida para cambiar.

Quizá persisten porque seguimos intentando resolverlos desde una explicación que no describe con suficiente precisión el funcionamiento de la mente.

Como expreso al final de la conferencia:

Cuando partes de la premisa correcta, puedes llegar al resultado correcto. Pero cuando la premisa está equivocada, hasta el razonamiento más coherente puede conducir en la dirección incorrecta.

Los invito a ver “Una mente perfectamente equivocada”, compartirla y contarme qué preguntas les dejó.

Ver la conferencia directamente en YouTube:
Una mente perfectamente equivocada | Moisés Goiz | TEDxAnahuac U Veracruz

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